
En 1914 Nueva Zelanda se suma a Inglaterra y declara la guerra a Alemania, la postura Maori estaba dividida entre no pelear una guerra ajena o ir a la guerra y volver antes de navidad. Por otro lado la política del imperio británico no era favorable a llamar gente nativa a pelear. Mucha gente Maori pensaba que participar en la guerra podría mejorar su posición en una sociedad segregada (en esa época) y esa idea comenzó a tomar cuerpo entre las tribus locales, por lo que finalmente se permitió a un pequeño cuerpo de guerreros Maoris ir a la guerra.

